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Monografias y Trabajos

Dr. Herbstein:
Temario de Conferencia en Primeras Jornadas de Armas y Seguridad

Lesiones producidas por proyectiles de armas de fuego.

Temario:

  1. Mecanismo de producción.
  2. El orificio de entrada, características.
  3. Determinación de la distancia del disparo, ahumamiento, quemadura y tatuaje.
  4. Trayectoria, lesiones internas.
  5. El orificio de salida, características.
  6. La autopsia en el baleado.
  Mas informacion:
Segundo Congreso de Armas y Tecnologias de la Seguridad

LESIONES POR ARMAS DE FUEGO

(Primera Parte)

Para poder interpretar correctamente el mecanismo de las heridas y los efectos biológicos producidos por un trauma balístico, creemos necesario desarrollar temas relacionados con el funcionamiento de las armas de fuego y municiones, la balística y los efectos mecánicos e hidráulicos producidos por un proyectil en movimiento a través de los tejidos; temas estos que en la mayoría de los casos son poco conocidos en nuestra profesión, pero cuyo entendimiento se hace necesario para diagnosticar correctamente las lesiones y signos agregados que se producen cuando un proyectil impacta en el cuerpo humano.

ARMAS DE FUEGO (Breve reseña histórica)

Desde los más remotos tiempos el hombre se vió seducido por la idea de arrojar proyectiles que le facilitaran la caza de animales, o bien para herir o matar a otros hombres en caso de guerra, de esta forma se ha empeñado en construir artefactos cada vez más eficientes para lograr esos objetivos. El desarrollo de las armas de fuego esta íntimamente ligado a la invención de la pólvora, la antigua preparación de esta mezcla explosiva compuesta por carbón, azufre y nitrato ya era mencionada en Europa (alrededor del año 1250) por un monje inglés llamado Roger Bacon (1). Los alemanes consideran al monje franciscano Berthold Schwarz (1) como el inventor de la llamada "pólvora negra", pero en realidad siglos antes de todo esto la substancia ya había sido descripta y usada en China como elemento propulsor de cohetes y escasamente en armas con fines militares.

Ya conocidos en Europa los secretos de la fabricación de la pólvora, no se tardó demasiado en descubrir la efectividad de la fuerza de los proyectiles impelidos por la combustión de la misma, proliferando rápidamente la fabricación y el uso de las armas de fuego. La primera referencia sobre un arma de fuego se encuentra en un manuscrito inglés del año 1326, en el cual existe una ilustración de un pequeño cañón siendo disparado; estos cañones fueron el primer paso dentro del desarrollo y por una buena razón: para la experimentación en aquella época con una substancia tan peligrosa, y todavía no del todo conocida, como la pólvora; era obviamente más seguro fabricar armas pesadas y fuertes hasta entender los efectos de la misma y poder así reducir paulatinamente su tamaño.

Es así como el primer arma de mano fue simplemente un cañón reducido de tamaño, el más viejo espécimen conocido es el denominado "TANNENBERG GUN"(2) así llamado por haber sido encontrado en un aljibe de las ruinas del castillo de Tannenberg (pequeño castillo de la localidad Alemana de Hesse), fue construido (con anterioridad a 1399) en bronce, teniendo un peso de 1,2 Kg., un largo de 32 cm. y un diámetro interior en su cañón (de sección octogonal) de 18 mm.

La pólvora debe su fuerza explosiva a que un mol produce, cuando entra en combustión, seis moles de gas; si esta transformación del estado sólido al gaseoso ocurre dentro de un pequeño espacio cerrado (Por ej: un tubo de metal), la brusca expansión de los gases puede servir como medio para arrojar un proyectil con gran fuerza y velocidad en una dirección específica. Las pólvoras modernas son versiones refinadas de la fórmula primitiva, en la que la composición química ha sido alterada para provocar una mayor expansión, utilizando la menor cantidad de pólvora, dejando el menor residuo posible. En la actualidad su manufactura se encuentra estandarizada, por lo que el análisis de los residuos, utilizando métodos que identifiquen sus componentes específicos, pueden servir a los fines forenses.

El mayor estímulo para el desarrollo de las armas fue y sigue siendo, sin lugar a dudas, su utilización con fines militares, para lograr ese cometido un arma debe cumplir con los siguientes premisas:

a) confiabilidad.

b) precisión.

c) fuerza efectiva del proyectil.

d) velocidad o cadencia de fuego.

Para lograr confiabilidad en su uso se han desarrollado, a lo largo de la historia, diferentes mecanismos tendientes a lograr una segura ignición de la pólvora. Desde los primitivos "mosquetes" que utilizaban una mecha encendida, o el uso de un "pedernal" en el siglo XVIII que mediante fricción generaban chispas; hasta llegar al siglo XIX en el que se inventó el sistema de percusión en el que un "martillo", al golpear contra un fulminante lo enciende, generando una llama que a su vez produce la ignición de la pólvora.

Llegamos así a la mitad del siglo XIX, cuando se consigue fabricar un sistema integrado por el proyectil, la carga de pólvora y el fulminante constituyendo un solo elemento o "cartucho" con el que se cargaba el arma, hasta este punto todas las armas eran de "avancarga", es decir que debían ser cargadas por la boca del cañón, introduciendo primero la pólvora y luego el proyectil; las nuevas armas que utilizaban "cartuchos" permitían ser cargadas por el extremo posterior del cañón, denominándose de "retrocarga". Esta novedad no solo trajo un cambio de denominación sino que dio lugar a una nueva ventaja al facilitar la carga y por ende incrementar la velocidad o cadencia de fuego.

Nuevos inventos introdujeron armas con múltiples cámaras de carga, sobresaliendo en este campo el hombre responsable de uno de los mayores avances, un norteamericano originario de Connecticut cuyo nombre se ha transformado en sinónimo de "revólver", Samuel Colt (1814 - !862). Aún sin ser el inventor del revólver, que ya se conocía desde el siglo XVI, Colt revolucionó su diseño y lo que es más importante introdujo un sistema de producción masiva para la fabricación de dicha arma (2).

Otros mecanismos permitieron la carga sucesiva de cartuchos originando las armas a "repetición", y a finales del siglo XIX se desarrollan armas capaces de realizar disparos rápidos de un gran número de proyectiles, denominándoselas "ametralladoras". La precisión en el disparo fue parcialmente resuelta fabricando armas con un cañón muy largo, lo que tenía un límite dado la dificultad en el transporte. Este problema fue resuelto cuando a mediados del siglo XVIII se descubrió que fabricando cañones con estrías espiraladas grabadas en su superficie interna, se imprimía al proyectil un movimiento de rotación sobre su eje longitudinal, originando un efecto giroscópico que lo hacían mucho más estable en su trayectoria, incrementando significativamente su precisión.

En la actualidad la mayoría de las armas poseen estrías internas en su cañones, estas estrías son muy diferentes de un cañón a otro, imprimiendo también diferentes marcas en la superficie de los proyectiles, hecho que es utilizado por las ciencias forenses para identificar algún arma sujeta a peritación. La fuerza efectiva de un proyectil esta íntimamente relacionada a la energía cinética que adquiere al ser impulsado a través del cañón por la deflagración de la carga de pólvora.

La fórmula para obtener el valor de la energía cinética de un cuerpo en movimiento es:

EC = ½ MV² , donde EC= Energía Cinética, M= Masa y V= Velocidad.

De esta fórmula se puede deducir que si se duplica la Masa, también se duplicará el valor de la Energía Cinética, pero si se duplica la Velocidad se cuadruplicará ese valor. Históricamente la forma de incrementar la EC era aumentando la Masa del proyectil y por lo tanto el "calibre" del arma, en nuestros días los fabricantes utilizando las pólvoras modernas, logran un gran aumento de la EC al elevar la velocidad del proyectil, dado que cualquier variación en la misma se ve potenciada al cuadrado en el resultado final con el consecuente incremento en la gravedad y extensión de las lesiones por ellos producidas.

 

ESTRUCTURA Y FUNCIONAMIENTO DE LAS ARMAS DE FUEGO.

Las armas modernas son manufacturadas en una gran variedad de tamaños y modelos cubriendo los más diversos propósitos. Hasta hace no mucho tiempo el Médico Forense debía enfrentarse a situaciones menos complejas con unos pocos tipos y modelos de armas disponibles. Desafortunadamente, en la actualidad, la proliferación de armas semiautomáticas y automáticas de grueso calibre, desarrolladas para uso militar, son utilizadas por diversos delincuentes, traficantes de drogas, y aún por ciudadanos comunes con fines defensivos, virtualmente cualquier tipo de armas puede encontrarse en las calles, por lo tanto su estructura, funcionamiento y las lesiones por ellas producidas deben ser conocidas para arribar a una correcta conclusión médico legal.

(continuará)

 

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